lunes, 8 de abril de 2013

El cartero y Pablo Neruda

Crecido entre pescadores, nunca sospechó el joven Mario
Jiménez que en el correo de aquel día habría un anzuelo con
Que atraparía al poeta. No bien le había entregado el bulto,
El poeta había discernido con precisión meridiana una carta
Que procedió a rasgar antes sus propios ojos. Esta conducta inédita, incompatible con la serenidad y discreción del vate, alentó en el cartero el inicio de un interrogatorio, y por qué no decirlo, de una amistad.
Y por qué abre esa carta antes que las otras.
Por qué tiene de especial Suecia, aparte de las suecas.
Aunque Pablo Neruda poesía un par de párpados inconmovibles, parpadeó.
El premio Nobel de literatura, mijo.
Se lo van a dar.
Si me lo dan, no lo voy a rechazar.
Y cuánta plata es.
                               Antonio Skármeta

lunes, 7 de mayo de 2012

LA DIFERENCIACIÓN REGIONAL

Los años del desarrollismo agudizaron la tendencia a la diferenciación regional, fruto del desigual reparto de la población y la riqueza, y dispararon los saldos migratorios. En la década de 1960 Andalucía creció sólo al 0,1 anual, mientras que España rebasaba la cota del 1%.
Paradójicamente, el crecimiento español se nutrió en parte de los excedentes biológicos de la propia Andalucía, trasferidos en forma de auténtica rada emigratoria hacia los destinos del norte y centro de España, a los que se añadieron ahora también los polos industriales de Europa Occidental : Alemania, Suiza y los países del Benelux.

En la década de 1960, unos 850.000 andaluces emigraron. Por provincias, Jaén, Córdoba y Granada arrojaron las mayores tasas de migración. Andalucía era todavía tierra de emigrantes a principios de la década de 1970, aunque, como consecuencia de la crisis del petróleo de 1973, la demanda de mano de abra empezó a disminuir y, por ende, la corriente emigratoria tendió a moderarse. Las salidas, no obstante, continuaron. En los primeros años de la década hasta 1975, todavía emigraron más de 3000.000 andaluces.