lunes, 8 de abril de 2013

El cartero y Pablo Neruda

Crecido entre pescadores, nunca sospechó el joven Mario
Jiménez que en el correo de aquel día habría un anzuelo con
Que atraparía al poeta. No bien le había entregado el bulto,
El poeta había discernido con precisión meridiana una carta
Que procedió a rasgar antes sus propios ojos. Esta conducta inédita, incompatible con la serenidad y discreción del vate, alentó en el cartero el inicio de un interrogatorio, y por qué no decirlo, de una amistad.
Y por qué abre esa carta antes que las otras.
Por qué tiene de especial Suecia, aparte de las suecas.
Aunque Pablo Neruda poesía un par de párpados inconmovibles, parpadeó.
El premio Nobel de literatura, mijo.
Se lo van a dar.
Si me lo dan, no lo voy a rechazar.
Y cuánta plata es.
                               Antonio Skármeta

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